No desmaquillarnos antes de irnos
a dormir es de los peores errores que podemos cometer, ya que el maquillaje
obstruye los poros e impide que la piel respire.
El maquillaje llegó para ser uno
de los grandes aliados de belleza para la mayoría de mujeres, siendo
una gran ayuda para mejorar el aspecto de la piel y del rostro en general.
Durante años la industria
cosmética ha trabajado en el desarrollo y producción de miles de productos
estéticos que tienen como fin cumplir con las necesidades de cada mujer.
No obstante, el no saber utilizar
estos elementos de la forma correcta o el hecho de adoptar algunos hábitos
desconociendo sus consecuencias ha incrementado las consultas con el
dermatólogo por los problemas que se están produciendo en la piel.
Por esta razón, es muy importante
ser conscientes de lo que no se debe hacer con este tipo de productos y
tratar de evitarlos para no correr riesgos. Estos son los malos usos del
maquillaje que le pueden hacer daño a la piel cuando se ignoran.
1. Compartir los cosméticos
Entre amigas o familiares resulta
muy normal compartir ropa, accesorios y muchos otros elementos de moda.
Esto hace que muchas mujeres no
tengan problema alguno en compartir también sus productos para maquillar.
¡Cuidado!
El compartir labiales, delineadores,
polvo e incluso las brochas de aplicación, incrementa el riesgo de contraer infecciones
virales como es el caso de la conjuntivitis y las úlceras bucales.
Además, si la otra persona tiene
algún grado de acné, también existe el riesgo de que sus bacterias se queden en
los productos y lleguen a la piel por contacto
2. Utilizar pestañas postizas
Unas pestañas largas y abundantes
hacen lucir una mirada más expresiva y hermosa. En la búsqueda de ello, algunas
mujeres han optado por utilizar con frecuencia las populares pestañas
postizas que se adhieren con un pegamento.
Precisamente ese producto
para pegarlas en los párpados es el que podría ser perjudicial, ya que algunos
contienen formal aldehído, componente que puede irritar los ojos.
La aplicación incorrecta de este
puede hacer que las pestañas naturales se vuelvan frágiles y se
rompan; sin embargo, ponerlas tomando las precauciones pertinentes puede hacer
su uso algo más seguro.
3. Dormir con maquillaje
Muchas mujeres llegan cansadas a
casa después del trabajo o una actividad nocturna y piensan en todo menos en
remover todo el maquillaje que han utilizado para lucir perfectas. ¡Grave
error!
Este hábito evita que la
piel tenga la oxigenación suficiente para repararse durante el periodo de
descanso y al día siguiente se evidenciarán muchos problemas. El rostro y, en
especial, el contorno de los ojos, son los que más sufren por ello.
Los cosméticos hacen
que los poros de la piel se obstruyan y como consecuencia se puede desarrollar
algún tipo de acné.
Además, algunos productos
provocan irritación en los ojos, pues durante la noche pueden penetrar sin que
la persona se llegue a dar cuenta.
El maquillaje diseñado para
realzar la mirada y los ojos contiene aceites y ceras, ingredientes que bloquean
las glándulas, maltratando la piel e incluso provocando inflamaciones como la
conjuntivitis.
4. Utilizar maquillaje vencido
Como ocurre con los alimentos, el
maquillaje viene con fechas de caducidad que indican el lapso de vida útil
del producto sin que sus compuestos lleguen a ser dañinos.
Pasada la fecha indicada, es
probable que la composición empiece a sufrir cambios que no deben ser aplicados
sobre la piel para evitar el desarrollo de alteraciones.
Los de buena calidad suelen durar
mucho tiempo, pero tienen una fecha de vencimiento que se debe respetar.
No tirar un producto pasado de
tiempo puede llegar a provocar una infección o irritación, ya que allí se
albergan bacterias que se pueden propagar.
Además, cuando pasa la fecha
indica suelen perder su aroma agradable y es probable que su consistencia ya no
sea la misma.
5. Aplicar delineador sobre la
línea de agua
Los ojos, como muchas partes del
cuerpo, tienen bacterias naturales que pueden actuar para bien o para mal,
dependiendo del estímulo y la función.
Al utilizar artículos como
lápices o delineadores en la parte interna del ojo, es decir, sobre la línea de
agua, se pueden estar introduciendo bacterias externas que incrementan el
riesgo de desarrollar infecciones y obstrucción de las glándulas sebáceas.
Se estima que un 30% de las
partículas del delineador entran a la capa protectora del ojo cuando el
producto se aplica sobre la llamada línea de agua.
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